Oct 6 / Disename Procesos creativos

diseño freelance

 

Empezar un proyecto creativo siempre es excitante. Empiezas a darle vueltas y más vueltas en tu cabeza, hasta que por fin te arriesgas a coger papel y lápiz para apuntar aquellas que más te gustan. En el momento no te das cuenta, pero son a esos primeros apuntes a los que te agarrarás como oro en paño una vez empieces a bocetar con el ordenador.

El ordenador; esa herramienta sin la que nada podemos hacer… ¿cierto? En mi caso, lo es, por supuesto. Pero a veces se convierte en un arma de doble filo. Empiezas a jugar con las ideas de tu cabeza, pruebas una y mil combinaciones, colores, tipografías, formas… y al final acabas por tener un montón de bocetos que difieren bastante de la idea original que apuntaste en el papel. ¿Por qué? Te dejas llevar por las infinitas posibilidades que te permite el ordenador e internet y pierdes el control creativo de lo que estás haciendo.

Esto no es intrínsecamente malo. Es lógico que en el proceso creativo, las ideas cambien y se transformen en otra cosa; y así debería ser. Pero no debemos olvidarnos de esos primeros apuntes que tomamos al principio, a los que debemos volver para recordarnos qué nos rondaba por la cabeza al comenzar. Puede que en ese papel encontremos una idea mucho mejor que la que tenemos en pantalla y siempre haya estado ahí.

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